El cuento en la Edad Media fue un género muy fructífero y apreciado. Con origen en antiguas tradiciones literarias, el cuento evolucionó desde la intención didáctica hasta el entretenimiento de las nuevas clases burguesas.
La irrupción del cuento medieval
Durante la Edad Media aparecieron en las diversas lenguas europeas abundantes colecciones de relatos breves. Estos relatos o cuentos también aparecían, a menudo, insertados en otras obras de mayor extensión. La mayoría de los cuentos tenía, especialmente en su origen, una función claramente didáctica y moralizante: transmitían una enseñanza práctica, indicaban cómo actuar en determinada situación, o cuál era el comportamiento correcto en un momento concreto. El cuento medieval no pretende contener, pues, gran valor literario por sí mismo, sino narrar de forma lisa y sencilla una anécdota, a veces muy simple, de la que resulta fácil sacar una enseñanza o conclusión, frecuentemente explícita al final del cuento, en forma de moraleja.
Los relatos breves con intención didáctica se denominan ejemplos, apólogos o fábulas, si los protagonizan animales. Estos se acomodaban perfectamente al gusto medieval, por lo que solían ser incluidos en los sermones de los sacerdotes.
Durante el siglo XIV aparece una emergente burguesía en las ciudades medievales, que adquieren cada vez más importancia gracias al progresivo crecimiento de la población urbana. Este nuevo espíritu burgués aparece en dos autores de libros de cuentos: Boccaccio y Chaucer.
Boccaccio
En Italia Giovanni Boccaccio (1313-1375) escribe una colección de cuentos titulada El Decamerón, primera obra maestra de la narrativa italiana, que tendrá una influencia decisiva en los próximos siglos. Es una colección de cien cuentos, reflejo de la Italia del siglo XIV. La estructura de la obra es sencilla: a causa de la peste bubónica que arrasó Europa en 1348, siete muchachas y tres jóvenes huyen de Florencia y se refugian durante diez días (de ahí el título del libro: Decameron significa en griego 'diez días') en una finca de los alrededores y, para evitar el aburrimiento, se comprometen a contar una historia diaria.
Los cuentos que incorporan la colección tienen muy diversas procedencias. Los temas son también variados: algunos narran historias que tienen lugar en espacios lejanos y exóticos, otros -la mayoría- son de ambientación realista en la sociedad de la época. El tono también es muy diverso: hay cuentos cómicos, trágicos, líricos o eróticos. Los de mayor valor e interés son los de ambientación realista y enfoque humorístico: en ellos Boccaccio expone con gracia los vicios, debilidades y mezquindades de los hombres y mujeres de su época. A diferencia de anteriores tradiciones cuentísticas, Boccaccio no tiene ninguna intención moralizante.
Boccaccio contribuyó también al establecimiento de otros géneros literarios con obras como Ninfale d'Ameto y Ninfale fiesolano, que sirvieron de punto de partida a la literatura pastoril del Renacimiento; del mismo modo, en Fiammetta está el origen de la posterior novela sentimental. También escribió El Corbacho, una sátira contra las mujeres.
Texto extraído de Kalipedia.
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miércoles, 29 de junio de 2011
Aproximación a El guardián entre el centeno
Esta novela trata sobre el conflictivo paso de la adolescencia al mundo adulto y de la dificultad de tomar decisiones sobre el futuro. El protagonista vive rodeado por un mundo que le desconcierta y que le exige responsabilidades para las que aún no está listo.
Holden Caulfield
La narración la lleva a cabo Holden Caulfield, el joven protagonista. En primera persona, Caulfield muestra síntomas de cierta desorientación adolescente: es susceptible y nervioso, muchas cosas le molestan y desagradan, es despreocupado, mentiroso, no piensa en el futuro y tiende a deprimirse. Caulfield ha sido expulsado de su colegio interno por no estudiar.
En Nueva York
Holden decide irse a Nueva York esa noche, antes de que sus padres se enteren de la expulsión y así estar libre un par de días en la ciudad. Coge un tren y, en Nueva York, se aloja en un hotel, y sale a tomar algo, a bailar, habla con gente... En definitiva, hace lo que le apetece sin dar explicaciones a los adultos. Sin embargo, no consigue salir de su melancolía constante y de su irritabilidad ante todos.
La hermana pequeña
Holden, que odia a casi todo el mundo, siente gran devoción por su hermana Phoebe, de diez años, una niña inteligente y responsable. Durante su estancia de incógnito en Nueva York siente muchas ganas de verla y decide ir a casa para estar con ella, cuando sus padres han salido. Phoebe se enfada por la expulsión de Holden y le reprocha que no le guste nada y que no sepa qué quiere ser de mayor:
Ingreso de Holden
Cuando llegan sus padres, Holden se va y pasa la noche en casa de un antiguo profesor de literatura. Toma la determinación de escapar, de irse a la otra punta del país en autoestop, buscar trabajo y empezar una nueva vida. Queda con su hermana para despedirse, y Phoebe le dice que se quiere ir con él. Al final, tras un hermoso episodio en el que Phoebe monta en un tiovivo, Holden no se va. La novela termina de forma enigmática, ya que Holden parece ingresar en un hospital psiquiátrico, pero no lo especifica claramente.
Texto extraído de kalipedia, ver en su contexto original
Holden Caulfield
La narración la lleva a cabo Holden Caulfield, el joven protagonista. En primera persona, Caulfield muestra síntomas de cierta desorientación adolescente: es susceptible y nervioso, muchas cosas le molestan y desagradan, es despreocupado, mentiroso, no piensa en el futuro y tiende a deprimirse. Caulfield ha sido expulsado de su colegio interno por no estudiar.
En Nueva York
Holden decide irse a Nueva York esa noche, antes de que sus padres se enteren de la expulsión y así estar libre un par de días en la ciudad. Coge un tren y, en Nueva York, se aloja en un hotel, y sale a tomar algo, a bailar, habla con gente... En definitiva, hace lo que le apetece sin dar explicaciones a los adultos. Sin embargo, no consigue salir de su melancolía constante y de su irritabilidad ante todos.
La hermana pequeña
Holden, que odia a casi todo el mundo, siente gran devoción por su hermana Phoebe, de diez años, una niña inteligente y responsable. Durante su estancia de incógnito en Nueva York siente muchas ganas de verla y decide ir a casa para estar con ella, cuando sus padres han salido. Phoebe se enfada por la expulsión de Holden y le reprocha que no le guste nada y que no sepa qué quiere ser de mayor:
-Papá va a matarte. Va a matarte -me dijo.
Pero no la oí. Estaba pensando en otra cosa. En una cosa absurda.
-¿Sabes qué me gustaría ser? ¿Sabes lo que me gustaría ser de verdad si pudiera elegir?
-¿Qué?
-¿Te acuerdas de esa canción que dice, "Si un cuerpo coge a otro cuerpo, cuando van entre el centeno..."?
Me gustaría...
-Es "Si un cuerpo encuentra a otro cuerpo, cuando una va entre el centeno -dijo Phoebe-. Y es un poema. Un poema de Robert Burns.
-Ya sé que es un poema de Robert Burns.
Tenía razón. [...]
Ingreso de Holden
Cuando llegan sus padres, Holden se va y pasa la noche en casa de un antiguo profesor de literatura. Toma la determinación de escapar, de irse a la otra punta del país en autoestop, buscar trabajo y empezar una nueva vida. Queda con su hermana para despedirse, y Phoebe le dice que se quiere ir con él. Al final, tras un hermoso episodio en el que Phoebe monta en un tiovivo, Holden no se va. La novela termina de forma enigmática, ya que Holden parece ingresar en un hospital psiquiátrico, pero no lo especifica claramente.
Texto extraído de kalipedia, ver en su contexto original
miércoles, 8 de junio de 2011
viernes, 3 de junio de 2011
Goethe y su época
A mediados del Siglo XVIII, sin que aún existiera una unidad política, la economía alemana había florecido; pero en cierto modo faltaba a la nación alemana un desarrollo cultural en lo literario, con un contenido susceptible de considerarse clásico, como existía en Francia. Pero el florecimiento económico, dio lugar al surgimiento de algunos centros urbanos de gran empuje cultural, como Frankfurt, Leipzig y Weimar.
En el último tercio del siglo XVIII, el medio intelectual europeo fue el de la Ilustración, que tuvo gran influencia en Alemania, donde un grupo muy importante de personalidades, poetas, pensadores, ensayistas, hicieron destacar la cultura alemana como centro de la cultura europea; llevando a que se calificara al pueblo alemán como pueblo de poetas y pensadores.
Al finalizar el Siglo, a pesar del atractivo que para muchos escritores y pensadores alemanes seguía presentando la obra de los enciclopedistas franceses – especialmente Corneille y Voltaire – así como la de Jean Jacques Rousseau, surgió una fuerte inclinación hacia Shakespeare.
En 1776, se publicó en Alemania una comedia de la que es autor Maximilian Klinger (1752-1831), cuyo nombre en alemán, “Sturm und Drang” (Tormenta e Impulso) terminó asignándose a un movimiento literario surgido entre los años 1770 y 1785, cuyos autores, siguiendo las ideas de J. G. Herder (1744-1803), se agruparon en torno al escritor alemán Johann Wolfgang Goethe (1749-1832).
Un elemento muy presente en estas corrientes literarias, con fuerte influencia de índole religiosa vinculada al luteranismo, fue la exaltación del individuo; cuya independencia en cuanto a la fe religiosa frente a la presión del dogmatismo, constituyó uno de los temas recurrentes. Al mismo tiempo que el individualismo y la afirmación de la libertad esencial de su espíritu, surgió una exaltación del sentimiento como algo superior a la razón, como sintetizara Rousseau en su frase “Siento antes de pensar”.
Componentes principales del “Sturm und Drang”.
Pueden sintetizarse las principales líneas del “Sturm und Drang” en los siguientes conceptos:
El rechazo del racionalismo — Especialmente como pauta del comportamiento individual. No se trata de desvalorizar la razón como instrumento del conocimiento humano; sino de exaltar la actitud de la personalidad impulsiva, que actúa guiada por los embates de la pasión antes que por los consejos de la reflexión racional.
La valoración de lo misterioso — Como un componente de los hechos que ocurren con prescindencia de la lógica racional, los autores frecuentemente acuden a la fuente de las leyendas y supersticiones populares; que además representan un recurso de extracción nacionalista alemana.
El panteísmo naturalista — Los procesos intensamente místicos estuvieron presentes en alguna etapa de la vida de casi todos los grandes exponentes de esta corriente. Pero, fuertemente influídos por el reformismo religioso alemán, tratan de armonizar los fundamentos de la religión con una permanente invocación de la naturaleza, a la que presentan como un gran organismo viviente, libre y salvaje; incluyendo en ese concepto los componentes espontáneos y hasta instintivos del ser humano, que en último análisis son vistos todos ellos como otras tantas manifestaciones de la voluntad divina.
La exaltación del sentimiento — En contrapartida del rechazo del predominio de los dictados de la razón como determinantes de la conducta humana, el impulso emanado de los sentimientos y de las emociones, especialmente del amor y su pasión, es valorado como factor predominante al que es preciso liberar en sus manifestaciones vitales. Goethe dijo “El mejor hombre, es el que se estremece”.
La exaltación de lo individual — Como una manifestación trasladada desde la concepción de la autonomía individual en lo religioso preconizada por la Reforma Luterana, el impulso creador del artista es visto como una manifestación de la individualidad a través de sus sensaciones, su inspiración, las visiones de la intuición y la influencia del amor. Lo esencial de la poesía consiste en una emancipación del espíritu, una especie de confesión íntima, que bucea en lo más específicamente singular del individuo, como ocurre en el “Werther” de Goethe.
Johann Wolfgang Goethe (Frankfurt, 1749-Weimar, 1832) Nacido en el seno de una familia patricia burguesa, su padre se encargó personalmente de su educación. En 1765 inició los estudios de derecho en Leipzig, aunque una enfermedad le obligó a regresar a Frankfurt. Una vez recuperada la salud, se trasladó a Estrasburgo para proseguir sus estudios. Fue éste un período decisivo, ya que en él se produjo un cambio radical en su orientación poética. Frecuentó los círculos literarios y artísticos del Sturm und Drang, germen del primer Romanticismo y conoció a Herder, quien lo invitó a descubrir a Homero, Ossian, Shakespeare y la poesía popular.
Fruto de estas influencias, abandonó definitivamente el estilo rococó de sus comienzos y escribió varias obras que iniciaban una nueva poética, entre ellas Canciones de Sesenheim, poesías líricas de tono sencillo y espontáneo, y Sobre la arquitectura alemana (1773), himno en prosa dedicado al arquitecto de la catedral de Estrasburgo, y que inaugura el culto al genio.
En 1772 se trasladó a Wetzlar, sede del Tribunal Imperial, donde conoció a Charlotte Buff, prometida de su amigo Kestner, de la cual se prendó. Esta pasión frustrada inspiró su primera novela, Los sufrimientos del joven Werther, obra que causó furor en toda Europa y que constituyó la novela paradigmática del nuevo movimiento que estaba naciendo en Alemania, el Romanticismo.
De vuelta en Frankfurt, escribió algunos dramas teatrales menores e inició la composición de su obra más ambiciosa, Fausto, en la que trabajaría hasta su muerte; en ella, la recreación del mito literario del pacto del sabio con el diablo sirve a una amplia alegoría de la humanidad, en la cual se refleja la transición del autor desde el Romanticismo hasta el personal clasicismo de su última etapa. En 1774, aún en Frankfurt, anunció su compromiso matrimonial con Lili Schönemann, aunque rompió el noviazgo dos años más tarde; tras aceptar el puesto de consejero del duque Carlos Augusto, se trasladó a Weimar, donde estableció definitivamente su residencia.
En el último tercio del siglo XVIII, el medio intelectual europeo fue el de la Ilustración, que tuvo gran influencia en Alemania, donde un grupo muy importante de personalidades, poetas, pensadores, ensayistas, hicieron destacar la cultura alemana como centro de la cultura europea; llevando a que se calificara al pueblo alemán como pueblo de poetas y pensadores.
Al finalizar el Siglo, a pesar del atractivo que para muchos escritores y pensadores alemanes seguía presentando la obra de los enciclopedistas franceses – especialmente Corneille y Voltaire – así como la de Jean Jacques Rousseau, surgió una fuerte inclinación hacia Shakespeare.
En 1776, se publicó en Alemania una comedia de la que es autor Maximilian Klinger (1752-1831), cuyo nombre en alemán, “Sturm und Drang” (Tormenta e Impulso) terminó asignándose a un movimiento literario surgido entre los años 1770 y 1785, cuyos autores, siguiendo las ideas de J. G. Herder (1744-1803), se agruparon en torno al escritor alemán Johann Wolfgang Goethe (1749-1832).
Un elemento muy presente en estas corrientes literarias, con fuerte influencia de índole religiosa vinculada al luteranismo, fue la exaltación del individuo; cuya independencia en cuanto a la fe religiosa frente a la presión del dogmatismo, constituyó uno de los temas recurrentes. Al mismo tiempo que el individualismo y la afirmación de la libertad esencial de su espíritu, surgió una exaltación del sentimiento como algo superior a la razón, como sintetizara Rousseau en su frase “Siento antes de pensar”.
Componentes principales del “Sturm und Drang”.
Pueden sintetizarse las principales líneas del “Sturm und Drang” en los siguientes conceptos:
El rechazo del racionalismo — Especialmente como pauta del comportamiento individual. No se trata de desvalorizar la razón como instrumento del conocimiento humano; sino de exaltar la actitud de la personalidad impulsiva, que actúa guiada por los embates de la pasión antes que por los consejos de la reflexión racional.
La valoración de lo misterioso — Como un componente de los hechos que ocurren con prescindencia de la lógica racional, los autores frecuentemente acuden a la fuente de las leyendas y supersticiones populares; que además representan un recurso de extracción nacionalista alemana.
El panteísmo naturalista — Los procesos intensamente místicos estuvieron presentes en alguna etapa de la vida de casi todos los grandes exponentes de esta corriente. Pero, fuertemente influídos por el reformismo religioso alemán, tratan de armonizar los fundamentos de la religión con una permanente invocación de la naturaleza, a la que presentan como un gran organismo viviente, libre y salvaje; incluyendo en ese concepto los componentes espontáneos y hasta instintivos del ser humano, que en último análisis son vistos todos ellos como otras tantas manifestaciones de la voluntad divina.
La exaltación del sentimiento — En contrapartida del rechazo del predominio de los dictados de la razón como determinantes de la conducta humana, el impulso emanado de los sentimientos y de las emociones, especialmente del amor y su pasión, es valorado como factor predominante al que es preciso liberar en sus manifestaciones vitales. Goethe dijo “El mejor hombre, es el que se estremece”.
La exaltación de lo individual — Como una manifestación trasladada desde la concepción de la autonomía individual en lo religioso preconizada por la Reforma Luterana, el impulso creador del artista es visto como una manifestación de la individualidad a través de sus sensaciones, su inspiración, las visiones de la intuición y la influencia del amor. Lo esencial de la poesía consiste en una emancipación del espíritu, una especie de confesión íntima, que bucea en lo más específicamente singular del individuo, como ocurre en el “Werther” de Goethe.
Johann Wolfgang Goethe (Frankfurt, 1749-Weimar, 1832) Nacido en el seno de una familia patricia burguesa, su padre se encargó personalmente de su educación. En 1765 inició los estudios de derecho en Leipzig, aunque una enfermedad le obligó a regresar a Frankfurt. Una vez recuperada la salud, se trasladó a Estrasburgo para proseguir sus estudios. Fue éste un período decisivo, ya que en él se produjo un cambio radical en su orientación poética. Frecuentó los círculos literarios y artísticos del Sturm und Drang, germen del primer Romanticismo y conoció a Herder, quien lo invitó a descubrir a Homero, Ossian, Shakespeare y la poesía popular.
Fruto de estas influencias, abandonó definitivamente el estilo rococó de sus comienzos y escribió varias obras que iniciaban una nueva poética, entre ellas Canciones de Sesenheim, poesías líricas de tono sencillo y espontáneo, y Sobre la arquitectura alemana (1773), himno en prosa dedicado al arquitecto de la catedral de Estrasburgo, y que inaugura el culto al genio.
En 1772 se trasladó a Wetzlar, sede del Tribunal Imperial, donde conoció a Charlotte Buff, prometida de su amigo Kestner, de la cual se prendó. Esta pasión frustrada inspiró su primera novela, Los sufrimientos del joven Werther, obra que causó furor en toda Europa y que constituyó la novela paradigmática del nuevo movimiento que estaba naciendo en Alemania, el Romanticismo.
De vuelta en Frankfurt, escribió algunos dramas teatrales menores e inició la composición de su obra más ambiciosa, Fausto, en la que trabajaría hasta su muerte; en ella, la recreación del mito literario del pacto del sabio con el diablo sirve a una amplia alegoría de la humanidad, en la cual se refleja la transición del autor desde el Romanticismo hasta el personal clasicismo de su última etapa. En 1774, aún en Frankfurt, anunció su compromiso matrimonial con Lili Schönemann, aunque rompió el noviazgo dos años más tarde; tras aceptar el puesto de consejero del duque Carlos Augusto, se trasladó a Weimar, donde estableció definitivamente su residencia.
martes, 31 de mayo de 2011
J. D. Salinger. El autor y su obra
The Catcher in the Rye, conocida en castellano como El cazador oculto en 1961 y como El guardián entre el centeno en 1978, fue su primera novela corta. Fue publicada en 1951 y se hizo muy popular entre los críticos y jóvenes. La historia la narra, en primera persona, Holden Caulfield, un adolescente rebelde, inadaptado e inmaduro, pero de gran perspicacia. Se dice de la novela que es la única que ha sabido captar lo que es la adolescencia con todas sus contradicciones; la fórmula del carácter del desorientado protagonista la ofrece su propia hermana, Phoebe, cuando le dice que, sencillamente, no sabe lo que quiere. Es, por otro lado, una novela que ha sido curiosamente citada como favorita por muchos asesinos en serie y otros inadaptados.
Posteriormente, Salinger publicó las colecciones de relatos Nine Stories (Nueve cuentos) en 1953;Franny y Zooey, en 1961; y en 1963 una colección de novelas cortas Raise High the Roof Beam, Carpenters and Seymour: An introduction.
Después de haber obtenido la fama y la notoriedad con El guardián entre el centeno, Salinger se convirtió en un eremita, apartándose del mundo exterior y protegiendo al máximo su privacidad. Se mudó de Nueva York a Cornish (New Hampshire), donde continuó escribiendo historias que nunca publicó.
Posteriormente, Salinger publicó las colecciones de relatos Nine Stories (Nueve cuentos) en 1953;Franny y Zooey, en 1961; y en 1963 una colección de novelas cortas Raise High the Roof Beam, Carpenters and Seymour: An introduction.
Después de haber obtenido la fama y la notoriedad con El guardián entre el centeno, Salinger se convirtió en un eremita, apartándose del mundo exterior y protegiendo al máximo su privacidad. Se mudó de Nueva York a Cornish (New Hampshire), donde continuó escribiendo historias que nunca publicó.
J. D. Salinger. El autor y su época
Jerome David Salinger (1919-2010) era hijo de Sol Salinger, un comerciante judío y de Marie Jillich, escocesa-irlandesa, quien se convirtió al judaísmo al casarse. Creció en un apartamento de Park Avenue, en Manhattan e hizo tres años de estudios en la Academia Militar de Valley Forge, en Pensilvania.
En 1939 asistió a un curso de narrativa corta en la Universidad de Columbia y escribió críticas de cine para la revista estudiantil.
Comenzó su trayectoria literaria escribiendo relatos para revistas de Nueva York en la década de 1940; publicó además dos capítulos de lo que posteriormente sería El guardián entre el centeno antes de alistarse como voluntario para combatir en la Segunda Guerra Mundial.
Participó en el desembarco aliado en Normandía (1944) como soldado de infantería y durante sus primeros meses en Europa escribió algunos cuentos; testigo de los horrores del combate, estos hechos le dejaron una profunda huella emocional, lo que se percibe en algunos de sus relatos. Ya con un talante polémico e independiente, el soldado Salinger consideraba a Ernest Hemingway (1899-1961 autor de El viejo y el mar), a quien conoció en París, y a John Steinbeck (1902-1968 autor de Las uvas de la ira) escritores de segunda clase, reservando su admiración para Herman Melville (1819-1891 autor de Moby Dick).
En 1939 asistió a un curso de narrativa corta en la Universidad de Columbia y escribió críticas de cine para la revista estudiantil.
Comenzó su trayectoria literaria escribiendo relatos para revistas de Nueva York en la década de 1940; publicó además dos capítulos de lo que posteriormente sería El guardián entre el centeno antes de alistarse como voluntario para combatir en la Segunda Guerra Mundial.
Participó en el desembarco aliado en Normandía (1944) como soldado de infantería y durante sus primeros meses en Europa escribió algunos cuentos; testigo de los horrores del combate, estos hechos le dejaron una profunda huella emocional, lo que se percibe en algunos de sus relatos. Ya con un talante polémico e independiente, el soldado Salinger consideraba a Ernest Hemingway (1899-1961 autor de El viejo y el mar), a quien conoció en París, y a John Steinbeck (1902-1968 autor de Las uvas de la ira) escritores de segunda clase, reservando su admiración para Herman Melville (1819-1891 autor de Moby Dick).
miércoles, 4 de mayo de 2011
Baudelaire - El autor y su época
1. Contexto histórico-literario
Baudelaire es un poeta del siglo XIX que supuso una renovación de la poesía de su tiempo y que influyó también en la poesía del siglo XX.
A finales del siglo XIX, surgen diferentes movimientos artísticos (Parnasianismo, Simbolismo y Decadentismo) que se oponen al Realismo, al positivismo y a la sociedad burguesa. Defienden la libertad de creación y el arte por el arte.
Además de Baudelaire, entre los principales poetas de finales del siglo XIX están:
- Verlaine, que muestra innovaciones métricas y experimentaciones con la rima.
- Rimbaud, que es el creador de la poesía hermética y oscura. Sus metáforas atrevidas e incomprensibles anuncian las de los surrealistas. Destaca su obra El barco ebrio, donde la imagen del barco abandonado errando por los mares simboliza al propio poeta.
- Mallarmé, que construye el poema alrededor de un símbolo central. Escribe Herodías.
- Walt Whitman, que es el primer gran poeta norteamericano. Sus poemas publicaron bajo el título de Hojas de hierba. Es característica de su obra la libertad expresiva.
2. Producción literaria del autor
Fue llamado “poeta maldito”, debido a su vida de bohemia y a la visión del mal que impregna su obra. En él confluyen diferentes movimientos que acabará superando.
Su romanticismo (frustración, tedio, fuga hacia lo demoníaco …) queda superado por su visión moderna del hombre como ser complejo y perverso.
La riqueza de rimas y las alusiones mitológicas lo vinculan al Parnasianismo, pero lo apartan de él el empleo de la intimidad como materia poética.
La búsqueda de correspondencias entre las cosas y sus efectos musicales lo acercan al Simbolismo, pero lo alejan de él sus contrastes (Dios y Satán, lo bello y lo horrible …).
La pureza de sus versos hacen de él un clásico, pero las manifestaciones de su espíritu atormentado alcanzan un grado de irracionalidad que anuncia ya la poesía del siglo XX.
Su aportación fundamental fue Las flores del mal. El poema, dividido en seis partes según los temas tratados, supone el inicio de la modernidad poética.
El libro supone una celebración del mal, un acercamiento al satanismo.
Muestra el tema del “spleen”, del aburrimiento, para expresar la situación del poeta en un mundo que lo margina.
Destaca el concepto de correspondencia o concepción del mundo como dualidad de fuerzas materiales y espirituales.
Baudelaire es un poeta del siglo XIX que supuso una renovación de la poesía de su tiempo y que influyó también en la poesía del siglo XX.
A finales del siglo XIX, surgen diferentes movimientos artísticos (Parnasianismo, Simbolismo y Decadentismo) que se oponen al Realismo, al positivismo y a la sociedad burguesa. Defienden la libertad de creación y el arte por el arte.
Además de Baudelaire, entre los principales poetas de finales del siglo XIX están:
- Verlaine, que muestra innovaciones métricas y experimentaciones con la rima.
- Rimbaud, que es el creador de la poesía hermética y oscura. Sus metáforas atrevidas e incomprensibles anuncian las de los surrealistas. Destaca su obra El barco ebrio, donde la imagen del barco abandonado errando por los mares simboliza al propio poeta.
- Mallarmé, que construye el poema alrededor de un símbolo central. Escribe Herodías.
- Walt Whitman, que es el primer gran poeta norteamericano. Sus poemas publicaron bajo el título de Hojas de hierba. Es característica de su obra la libertad expresiva.
2. Producción literaria del autor
Fue llamado “poeta maldito”, debido a su vida de bohemia y a la visión del mal que impregna su obra. En él confluyen diferentes movimientos que acabará superando.
Su romanticismo (frustración, tedio, fuga hacia lo demoníaco …) queda superado por su visión moderna del hombre como ser complejo y perverso.
La riqueza de rimas y las alusiones mitológicas lo vinculan al Parnasianismo, pero lo apartan de él el empleo de la intimidad como materia poética.
La búsqueda de correspondencias entre las cosas y sus efectos musicales lo acercan al Simbolismo, pero lo alejan de él sus contrastes (Dios y Satán, lo bello y lo horrible …).
La pureza de sus versos hacen de él un clásico, pero las manifestaciones de su espíritu atormentado alcanzan un grado de irracionalidad que anuncia ya la poesía del siglo XX.
Su aportación fundamental fue Las flores del mal. El poema, dividido en seis partes según los temas tratados, supone el inicio de la modernidad poética.
El libro supone una celebración del mal, un acercamiento al satanismo.
Muestra el tema del “spleen”, del aburrimiento, para expresar la situación del poeta en un mundo que lo margina.
Destaca el concepto de correspondencia o concepción del mundo como dualidad de fuerzas materiales y espirituales.
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